Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos por tanto confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna. (Hb 4, 15-16)
La semana pasada, aprovechando mis vacaciones, hice una especie de mini retiro espiritual en casa; al final del primer día me encontré con este texto y lo quería compartir con vosotros. Cristo compadece con nosotros… Esta palabra no quiere decir solamente “apiadarse de” o “tener pena”, sino “sufrir con”, es un estar al lado de alguien en plena y total empatía.
Desde luego no voy a afirmar que Jesús de Nazareth es homosexual; lo que sí afirmo es que El comparte esta condición con nosotros. Que podemos acercarnos a El como El se acerca a nosotros, que podemos pedirle ayuda para nuestra vida de pareja, para sobrepasar el sufrimiento causado por el rechazo homofóbico que tenemos o hemos tenido que soportar: Confiadle todas vuestras preocupaciones, pues El cuida de vosotros (1 Pe 5, 7) Ante El no tenemos nada que esconder, sino dejarnos amar por El con toda sencillez y, con la misma simplicidad, responderle.

