Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, muy caro; rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús… (Mc 14, 3-9)

Jésus se trouvait à Béthanie, chez Simon le lépreux. Pendant qu'il était à table, une femme entra, avec un flacon d'albâtre contenant un parfum très pur et de grande valeur. Brisant le flacon, elle le versa sur la tête de Jésus... (Mc 14, 3-9)

23 de enero de 2010

3 domingo del Tiempo Ordinario

Del evangelio según san Lucas (1, 1-4; 4, 14-21)

Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. El iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazareth, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.»


Y ya sabemos la continuación de la historia: esta afirmación de Jesús provocó el escándalo entre sus paisanos. Quizá porque a ellos, como a nosotros, les cuesta creer en un Dios cuyo Espíritu se lanza a anunciar libertad y la gracia del Señor. Sí, esta Escritura sigue cumpliéndose hoy, y la recibo en acción de gracias…

20 de enero de 2010

La ley del amor


Esta mañana he encontrado este texto en el blog de mi amiga Crocki, y lo quiero compartir con todos vosotros. Se trata de una conferencia dada por el dominico Gareth Moore (+ 2002), a la comunidad dominica de Froidmont en marzo de 1997:

Si siguiendo la autoridad de Jesús tomamos el amor como fundamento y punto de partida, podríamos llegar a una conclusión bien alejada de la doctrina actual sobre la homosexualidad. El amor homosexual existe, es innegable, basta con mirar en torno […] Es simplemente falso decir que las relaciones homosexuales están profundamente caracterizadas por la propia autosatisfacción. Todas las intenciones, todos lo deseos que son posibles en una pareja heterosexual lo son también en una pareja homosexual, excepto la intención de procrear, y la falta de esta intención no convierte estas relaciones sexuales en egoístas. Si las relaciones heteros pueden ser la expresión de un don mutuo de sí, las relaciones homo pueden serlo también. Si esto es correcto, los homosexuales están sujetos a la misma ley que los heteros, la ley del amor. Todos están sujetos a ella porque el amor es la verdadera voluntad de Dios. […] Para la mayoría de la gente en la mayoría de las circunstancias, este amor no se expresa de forma sexual. En el caso de un amor de pareja, las relaciones sexuales son la expresión natural del amor. Se puede creer que en este caso la unión sexual de una pareja homo puede también llegar a ser, como lo pretende la Iglesia en el caso de las parejas heterosexuales, una representación simbólica de este amor que es el principio de la unidad de Dios. […] Un cristiano que ama verdaderamente a otro da gracias a Dios por este otro. Algunos de entre nosotros son heterosexuales, otros, homosexuales, y no tenemos ningún poder ahí. Pero si Dios nos ha dado alguno o alguna a quien podemos amar, nosotros todos podemos, deberíamos incluso, dar gracias a Dios por ello.

16 de enero de 2010

2 domingo del Tiempo Ordinario

Del evangelio según san Juan (2, 1-11)

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino." Jesús le contestó: "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora." Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él diga."
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua." Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo." Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora."
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.


Hay muchos y muy buenos comentarios sesudos sobre este pasaje del evangelio, tan complejo y rico en símbolos, a pesar de su aparente sencillez. Por mi parte, me quedo con esta idea para la semana: he aquí que Dios mismo quiere compartir la alegría y la fiesta de los hombres, y que incluso El hace lo posible para que esta fiesta sea perfecta… ¡aunque el vino bueno venga al final! Y a ti, ¿qué se te ocurre con este texto?

15 de enero de 2010

De vuelta

Reconozco que sin avisar me he tomado unas largas vacaciones de navidad. Hubo quien preguntó si el frasco de alabastro se había quedado vacío, o si se había roto definitivamente, pero podéis ver que ni una cosa ni la otra. Como si de un período de hibernación se tratase, vuestro servidor acaba de despertarse, dispuesto ya a retomar su puesto. Sin embargo, eso no quiere decir que haya olvidado a los lectores en mi oración, y espero no haber desaparecido yo de la vuestra. Venga, nos encontramos mañana, que nos vamos de boda…

1 de enero de 2010

1 de enero: Santa Maria, Madre de Dios

Canción de cuna de la Madre de Dios

Mi Dios, que dormís débil entre mis brazos,
mi cálido Niño sobre mi corazón que late,
adoro entre mis manos, y acuno sorprendida
la maravilla que Vos, Dios mío, me habéis dado.

Yo no tenía, Señor, ningún hijo.
Siendo virgen, y en este humilde estado,
¿qué alegría, en flor, de mí iría a nacer?
Pero Vos, Todopoderoso, me la habéis dado.

¿Qué os daré yo, sobre quien ha venido vuestra gracia?
¡Oh, Dios! Sonrío bajito,
porque yo tenía también, pequeña y limitada,
yo tenía una gracia, y os la he dado.

Boca, oh Dios mío, Vos no teníais,
para hablar a las gentes de aquí abajo.
Tu boca de leche, hacia mi seno tornada,
Hijo mío, soy yo quien te la ha dado.

Manos, oh Dios mío, Vos no teníais,
para sanar sus pobres cuerpos cansados.
Tu mano, botón de rosa, flor aún cerrada,
Hijo mío, soy yo quien te la ha dado

Carne, oh Dios mío, Vos no teníais,
para romper con ellos el pan de la cena.
Tu carne, formada en mi primavera,
Hijo mío, ¡soy yo quien te la ha dado!

Marie-Noël (1883-1968)
La traducción ha sido perpetrada por mí.

¡Feliz 2010!

31 de diciembre de 2009

Nochevieja

Como sabéis, en España hay la costumbre de tomar una uva a cada campanada de la medianoche de hoy. Se supone que esto da buena suerte… De todas formas es una costumbre que me gusta mucho, pero desde que estoy en Francia, apenas lo he hecho. Hoy lo voy a hacer de una manera virtual; aquí van mis doce uvas:

Doce uvas para terminar el año,
doce uvas para empezarlo.
Doce personas en las que pienso,
doce meses para vivirlos:
una uva por mis hermanos
sobre todo los perseguidos,
aquellos a los que llaman
“maricones” o “boyeras”,
o que sufren cosas peores.
Otra uva por los que los insultan,
quizás así se darán cuenta
que todos tenemos igual dignidad.
Otra uva por los que adoran este Dios
que se hace pequeñajo, niño entre los niños;
la cuarta uva por aquellos que
en nombre de este Dios hostigan y condenan.
La quinta uva sabe a primavera,
como aquellos que trabajan por el bien de todos,
que dan de su tiempo y sus energías
para darlas a quienes ya no tienen.
La sexta uva por los que bajan los brazos,
por los que dicen “ya no puedo”.
La séptima por aquellos
que abandonan su país, obligados
por el hambre o la represión;
la octava por quienes los reciben,
brazos y corazón abiertos.
Uva de septiembre, que recuerda la escuela,
niños y adolescentes, sociedad venidera;
décima uva por sus educadores,
ardua labor, trabajo sin fin.
La penúltima uva, en fin,
me recuerda que hombre soy,
unido a todos los hombres de este planeta Tierra.
La duodécima uva con Aquel
que recapitula todo en Sí,
Hombre entre los hombres,
Señor del tiempo, Compañero de ruta.

25 de diciembre de 2009

Navidad

Para san Juan de la Cruz, la encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento entre los hombres es una historia de loco amor. Con este romance os deseo a todos que encontréis y repartáis la alegría de Dios. ¡Feliz Navidad!

Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía
abrazado con su esposa,
que en sus brazos le traía,
al cual la graciosa Madre
en un pesebre ponía
entre unos animales
que a la sazón allí había.
Los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había;
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía;
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.


Volveréis a encontrarme en vuestro ordenador un poco antes de las uvas…